FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL MÉTODO MONTESSORI

 

 

            María Montessori vio la educación como una “ayuda a la vida”.  Revolucionó el pensamiento educativo al enfatizar el respeto por el niño, la libertad de expresión, la auto-educación y el desarrollo intelectual a través de los sentidos y el movimiento.  Entendió que a los niños debe proveérseles la oportunidad de desarrollar sus potencialidades a su propio ritmo, satisfaciendo así sus necesidades.  En un ambiente preparado y guíado por maestros y padres, el niño comenzará a desarrollar el gusto por descubrir su mundo y satisfará sus curiosidades, desarrollando así su potencial intelectual y social.  María Montessori entendió que “el niño es el padre del hombre”.

 

            Los maestros Montessori, como los padres, tienen el difícil e importante trabajo de lograr la madurez psicológica e intelectual del niño a través del uso, debidamente explicado, de los materiales Montessori, organizados en progresión intelectual y dentro de un ambiente especial que le ofrece libertad de escoger su trabajo, envolverse en el sin interferencias innecesarias del adulto o ir a su propio ritmo, dentro de las posibilidades.  Cuando esto no sucede, y en nuestra sociedad es frecuente debido a incomprensión, ignorancia o represión del adulto sobre las energías del niño, vemos enseguida sus protestas:  la terquedad, las pataletas, las “malas crianzas”, y faltas de respeto... y aún peor, vemos la indiferencia, la apatía e inclusive el odio.

 

            María Montessori visualizó a la maestra más como una guía, como una facilitadora que velará por la experiencia educativa del niño desde el punto de vista técnico, velando, así porque se provea y mantenga un ambiente apropiado.  Velará también por la secuencia lógica de las presentaciones (lecciones) que se le dan al niño.  La maestra-guía tratará individualmente a los niños para atender sus necesidades y velar por su ritmo; le permitirá escoger las actividades que sean propias para sus capacidades y le proveerá libertad con límites a los niños.

 

            Dado el ambiente apropiado, rico en cultura, y dado también el adulto paciente, consciente del desarrollo, que guía las energías del niño inteligentemente, los resultados pueden ser sorprendentes:  lograr traer al niño camino de la “normalidad”, donde encuentra la fuerza interna que lo lanzará a la conquista de lo que sabe que necesita para crecer emocional e intelectualmente.

 

            El método de enseñanza Montessori es un método de educación basado en la psicología del desarrollo infantil, tal y como fue estudiada y “observada” científicamente por la Dra. María Montessori hace casi 70 años.  Ayudada por su transfondo científico, ella observó el comportamiento, reacciones y necesidades de niños en “Casas para Niños” en Italia.  Sus observaciones fueron la base de la creación de los materiales Montessori.

 

            Según la Dra. Montessori, el desarrollo del ser humaño, que comprende de cero años (desde el nacimiento), a los veinticuatro años, se divide en cuatro plaños, cada uno con seis años de duración.

                       

1.      El de la infancia va de 0 a 6 años.

2.      El de la niñez va de 6 a 12 años.

3.      El de la adolescencia va de los 12 a los 18 años.

4.      El de la madurez va de los 18 a los 24 años.

 

Esta secuencia de planos fue llamado por la Dra. Montessori como “el ritmo constructivo de la vida”.

 

            Aunque los plaños tienen características particulares que los hacen diferentes uno del otro, dependen entre sí, ya que cada uno está condicionado por anterior y a la vez condiciona a aquél que le exige.

 

            Existe durante cada plaño o fase un período especial, el período sensitivo o sensible, el cual guía y determina cada fase de desarrollo.  Se trata de un momento pasajero, en que el ser en evolución está particularmente apto o sensible para la adquisición de un determinado rasgo o destreza.  Una vez desarrollada esta destreza la sensibilidad termina.  Las sensibilidades logran su máxima intensidad, luego decrecen y finalmente desaparecen para dar paso a un nuevo período sensitivo.

 

            Representados gráficamente, los planos de desarrollo se visualizarían así:

 

 0    Infancia      6      Niñez        12   Adolescencia  18     Madurez     24  

 

 

 


                        

                               

                      3                         9                         15                          21

 

      La línea recta representa la edad cronológica dividida en sus 4 fases.

 

      Los períodos sensitivos están representados por los lados de los triángulos.  El lado izquierdo del triángulo representa la línea de progreso, porque las sensibilidades pertinentes al plano aumentan, llegando (a los tres años) al punto máximo de intensidad, mientras, el lado derecho del triángulo representa el “retroceso”, porque las sensibilidades del plano están perdiendo su intensidad y gradualmente desaparecen al aparecer una nueva fase de desarrollo con su bagaje de nuevas sensibilidades.[1]

      Hay que aprovechar los períodos sensitivos porque de no hacerlo, el aprendizaje en momentos posteriores se va a dar con menos fluidez y más dificultades.  A los 4 y 5 años, por ejemplo, aparece la sensibilidad al lenguaje escrito, si en ese momento no ofrecemos la oportunidad de experimentar y satisfacer su necesidad, en momentos posteriores será tarde y requerirá más esfuerzo de parte del niño.

 

      El primer y el tercer plano son similares, ya que ambos comprenden, como veremos, gran actividad y grandes transformaciones.

 

      El conocer cuáles son las características de cada plano, permite el comprender y facilitar el proceso natural de desenvolvimiento de los niños en un ambiente social dado.

 

PLANO DE LA INFANCIA 0 A 6 AÑOS

 

·         Nace el niño y con él su potencial de desarrollar, “que durante los primeros 3 años, sobretodo, logra hazañas equivalentes a 60 años de un adulto”.[2]

·         En esta fase es especialmente sensible al ambiente, ya que su mente literalmente “absorbe” todos los estímulos, inconscientemente.

·         Es muy creativo porque parte sólo de su potencial y logra movimiento, su lenguaje, etc.

·         Es el período más importante en el desarrollo de su carácter, se dedica a contruir su psiquis.

·         En su mente los datos no están organizados aún, por lo que es sensible al orden tanto en espacio como en tiempo.

·         Usa los sentidos como instrumentos para aprender; percibe.

·         Es esencial la seguridad durante esta fase, para su pleno y sano desenvolvimiento.

·         A los 3 años comienza el período de perfeccionamiento, pone a funcionar lo que ha adquirido o absorbido hasta ahora.

·         Es especialmente sensible a oír y reproducir los sonidos del lenguaje oral, tanto que fácilmente puede aprender 2 o 3 idiomas.

·         Su auto-desarrollo es ahora consciente, su ego lo dirige.

·         No distingue fácilmente entre la realidad y la fantasía.

·         Acumula las experiencias y las recuerda.

·         Es capaz de una gran concentración, lo que lo hace apto para aprender pequeños y “grandes logros” como abotonar o hacer lazos.

·         Siente gran apego a su hogar y ambiente, a la vez que busca su independencia física y mental.

·         Ama las cosas bellas de forma natural.

·         Usa sus manos para desarrollar su inteligencia.

·         Aún no tiene capacidad de abstraer conceptos, por lo que necesita experiencias concretas.

·         Durante este plano, en niño internaliza su ambiente inmediato.

PLANO DE LA NIÑEZ 6 A 12 AÑOS

 

·         Su conciencia “despierta”.  Ve los problemas del mal y el bien.  Se forma su conciencia moral.  (... se desarrolla moralmente)

·         Es un período de investigación, está pendiente del cómo y el por qué de todo cuanto ve.

·         Físicamente sufre cambios:  caída de dientes, endurecimiento del pelo, mayor fortaleza, crecimiento acelerado...

·         Es sensible a la cultura, a las abstracciones de conceptos.

·         Su imaginación es particulamente fuerte en este plano.  Es una fase de salud, fuerza y estabilidad síquica.

·         A los 9 años aproximadamente, comienza a verse como parte de un “grupo” con reglas que acepta.

·         Busca mayor independencia.

·         Emocionalmente es rebelde, entiende que los adultos lo tratan como a un infante.

·         Su “grupo” es lo más importante y ejerce más control sobre él que sus padres.

·         Busca seguridad en grupos como:  clubes, clanes, gangas o asociaciones.

·         Son precisos en sus intereses, están ocupados en sus propios asuntos.

·         Busca modelos para imitar.

·         En general, durante esta fase, el niño internaliza el mundo que lo rodea.

 

 

PLANO DE LA ADOLESCENCIA 12 A 18 AÑOS

 

·         Como el primer plano es uno de cambios drásticos; físicamente maduran.

·         Está muy consciente de sí mismo.  Se considera “actor protagonista” en sus relaciones sociales.

·         Su carácter por lo general no es estable.

·         Muestra interés en aspectos sociales, comienza a tener ideales como el sentimiento de patria, la religión, etc...

·         Decrece su capacidad intelectual.

·         Aumenta su curiosidad sexual e investiga conscientemente.

 

 

PLANO DE LA MADUREZ 18 A 24 AÑOS

 

·         Según la Dra. Montessori, ésta es una fase agradable, “la edad feliz”, aunque es también un período de ajustes.

·         Si los períodos sensitivos anteriores han sido satisfechos a cabalidad, debería ser un adulto maduro y equilibrado.

 

Es fundamental para el niño que le entreguemos genuinamente amor, cariño y seguridad, a través de una guía inteligente y un ambiente adecuado tanto en la escuela como en su centro familiar.

            Es deber de todos, maestros y padres, cuidar y velar que cada necesidad interna o sensibilidad del niño, dentro de este proceso de desarrollo físico, emocional y mental tan delicado, sea adecuada y oportunamente satisfecha.

 

 

 

 

 

DOCUMENTO PREPARADO POR LOS MAESTROS

MONTESSORI DE LA NUEVA ESCUELA MONTESSORI

                                ENERO 1982

 

REVISADO EL 30 DE ENERO DE 2001